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La separación matrimonial

Qué es la separación matrimonial

La separación es la interrupción de la vida conyugal. Esta situación interrumpe la efectividad del vínculo, pero éste no desaparece. Es decir los cónyuges continúan siendo matrimonio, aunque cesan determinadas consecuencias, es lo que se considera un paso previo al divorcio.

Clases de separación

Existen dos tipos de separaciones matrimoniales una separación de hecho, que es la producida por la cesación de la vida en común de los cónyuges, y una separación legal o judicial, producida en virtud de una decisión judicial.

  1. Separación de Hecho. Esta separación se tiene en cuenta desde la reforma del Derecho de familia de 1981, año en que se contempla la posibilidad de divorcio en el matrimonio. Suelen distinguirse entre la separación convencional, consecuencia de un acuerdo entre los cónyuges y la separación unilateral.
  2. Separación judicial. La separación judicial se decreta en dos circunstancias según el artículo 81 del Código Civil, y sólo podrá ser pedida una vez transcurridos los tres primeros meses del matrimonio, excepto en los casos que se acredite la existencia de un riesgo para la vida o integridad física o moral.
    • Separación judicial convencional. A petición de ambos cónyuges o de uno con el consentimiento del otro y con propuesta de convenio del convenio que lo regule.
    • Separación judicial unilateral. A petición de uno sólo de los cónyuges.

Efectos de la separación matrimonial.

Los efectos vienen recogidos directamente en el artículo 83 del código civil.

  • Suspensión de la vida en común de los casados, que tiene trascendencia sobre el cumplimiento de los deberes personales de cada cónyuge.
  • Cesa la posibilidad de vincular bienes del otro cónyuge en el ejercicio de la potestad doméstica.

De éstos se derivan, indirectamente, otros efectos.

  • Ya no existe presunción de paternidad. Esta presunción estipula que se consideran hijos del marido los nacidos después de la celebración del matrimonio y antes de los trescientos días siguientes, es decir diez meses, a la separación del matrimonio.
  • El cónyuge pierde el derecho a la legítima y a suceder ab intestato.
  • Disolución del régimen económico matrimonial.

Resolución de la separación: Reconciliación o divorcio.

La reconciliación revive la eficacia del matrimonio que estaba separado y deja sin efecto la separación. En caso de que ésta haya sido judicial hay que ponerlo en conocimiento del juez que haya entendido del litigio.

Por otro lado el divorcio constituye la disolución del matrimonio. Es decir constata la crisis definitiva de un matrimonio, y por tanto una vez roto el vínculo, se tiene el derecho a volver a contraer matrimonio, circunstancia que no se da en caso sólo de separación.

Como consecuencia de la nueva regulación prevista en la Ley 15/2005, de 8 de julio los requisitos y circunstancias para solicitar el divorcio se han simplificado al máximo, equiparándose a las requeridas para la separación.

Aunque parezca un paso natural, que en primer lugar se produzca la separación y posteriormente se solicite el divorcio, se puede solicitar el divorcio directamente si se cumplen los requisitos establecidos del artículo 81 del Código Civil.

  1. A petición de ambos cónyuges o de uno con el consentimiento del otro, una vez transcurridos tres meses desde la celebración del matrimonio. A la demanda se acompañará una propuesta de convenio regulador redactada conforme al artículo 90 de este Código.
  2. A petición de uno solo de los cónyuges, una vez transcurridos tres meses desde la celebración del matrimonio. No será preciso el transcurso de este plazo para la interposición de la demanda cuando se acredite la existencia de un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o libertad e indemnidad sexual del cónyuge demandante o de los hijos de ambos o de cualquiera de los miembros del matrimonio.

Abogado especializado en Derecho laboral y Civil en A Coruña

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