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Derechos del cónyuge si no hay testamento

La sucesión cuando no hay testamento

La sucesión se rige en primer lugar, por lo indicado por cada persona en su testamento, y en defecto de éste, por lo establecido en la legislación y, más concretamente, en el Código civil. En caso de existir testamento, la sucesión se denomina testadada o testamentaria y, en caso contraria, sucesión legítima.

No obstante, no a todos los ciudadanos se les aplica el Código civil, ya que existen determinados territorios en España como puede ser Galicia, Navarra o Cataluña que tienen una legislación foral propia que afecta a las herencias. Por existir especialidades, el Código Civil es denominado como Derecho común y a la legislación foral como especial.

Esta entrada se realiza sobre la base de que la legislación aplicable a la persona que fallece es el derecho común, y por lo tanto no tiene la vecindad civil de ninguna región que tenga su propia legislación foral, y si la tiene, que no regula la sucesión en caso de que no existe herencia.

Respecto a la legislación aplicable a la sucesión el artículo 9.8 del Código Civil indica que: La sucesión por causa de muerte se regirá por la ley nacional del causante en el momento de su fallecimiento, cualesquiera que sean la naturaleza de los bienes y el país donde se encuentren.

En último lugar, hay que hacer referencia a que esta sucesión intestada se produce cuando además de no existir testamento, el que existe es nulo, o cuando no indica el destino de la totalidad de sus bienes, sino que simplemente parte de ellos. Así por ejemplo, puede darse el caso de una persona que sólo indica que lega el coche a su hijo mediano, dejando el resto de bienes sin repartir y por lo tanto, sobre dichos bienes se abriría la sucesión intestada.

La herencia se reparte según lo indicado en la legislación

Casi cualquier jurista recomienda realizar un testamento para indicar en el mismo la intención y el destino de sus bienes y derechos, ya que si no existe será la legislación la que sustituya a su voluntad. Además, el contenido del testamento no tiene por que ser económico, sino que también puede reconocer a un hijo ilegítimo por ejemplo o nombrar a unos tutores legales para los hijos.

Es decir, la legislación ha establecido una prelación -orden de sucesión- entre familiares teniendo en cuenta lo que se supone que hubiese querido la persona que fallece en caso de que hubiese expresado su intención en un testamento.

Los derecho del cónyuge

El cónyuge viudo tiene siempre derecho a los siguientes bienes, independientemente de otras circunstancias:

  • Derecho al ajuar doméstico de la vivienda conyugal. El artículo 1.321 del Código Civil indica que: “Fallecido uno de los cónyuges, las ropas, el mobiliario y enseres que constituyan el ajuar de la vivienda habitual común de los esposos se entregarán al que sobreviva, sin computárselo en su haber. No se entenderán comprendidos en el ajuar las alhajas, objetos artísticos, históricos y otros de extraordinario valor.”
  • Derecho al usufructo del tercio destinado a mejor, si concurre a la herencia con descendientes. Si concurre con ascendientes, tendrá derecho al usufructo de la mitad de la herencia. Si no existen descendientes, ni ascendientes, pero sí existen herederos, el cónyuge tendrá derecho al usufructo de los dos tercios de la herencia.

Es decir, que exista o no testamento y sin importar lo que diga el mismo y los herederos, el cónyuge siempre tiene el derecho al ajuar doméstico de la vivienda y al usufructo de parte de la herencia, variando la cuantía en función de quien sea el heredero. 

Además, como comentamos más adelante, tiene otros derechos sobre los bienes pertenecientes al régimen económico matrimonial.

¿Cuando tendrá derecho a la herencia?

El código Civil, en ausencia de testamento, establece una orden de preferencia entre los allegados al fallecido – denominado como causante- en relación a los bienes y derechos , y también deudas, de la herencia:

  1. Descendientes.
  2. Ascendientes.
  3. Cónyuge viudo.
  4. Colaterales.

Estos parientes son llamados sucesivamente, y si existe alguno de ellos se descarta a todos los demás. Es decir, que si existe un descendiente, ni los ascendientes ni los colaterales tendrán derecho a algo de la herencia.

Por lo tanto, para que el cónyuge viudo sea el heredero universal de los bienes, no podrán existir ni ascendientes ni descendientes. Sin perjuicio del derecho que le asiste en cuento al ajuar y al usufructo anteriormente comentado que es totalmente independiente.

Este derecho del cónyuge viudo sólo existirá si no hubiera un sentencia de separación o divorcio firme o estén separados de mutuo acuerdo que conste fehacientemente.

Régimen ganancial de los bienes del matrimonio

Una cuestión muy importante relacionado con la muerte de un cónyuge, además de los derechos hereditarios comentados anteriormente, es la disolución del régimen económico ganancial, siempre que este sea el régimen que regula el matrimonio. En caso de que no se hayan establecido capitulaciones matrimoniales, o no se haya disuelto el régimen, el régimen ganancial será siempre el establecido en el matrimonio, puesto que es el establecido por defecto.

El régimen económico ganancial determina a grandes rasgos que todos, o la mayoría de los bienes, obtenidos durante la vigencia del matrimonio pertenecen indistintamente a ambos progenitores, teniendo cada uno derecho a la misma parte alicuota.

Antes de proceder al reparto de la herencia hay que disolver y liquidar el régimen ganancial para determinar que bienes pertenecen al cónyuge viudo, y formaran parte del caudal hereditario, o que bienes pertenecen al cónyuge que todavía vive y forman parte de su patrimonio privado.

La disolución del régimen económico matrimonial en caso de muerte, concederá los siguientes privilegios sobre el cónyuge que ha sobrevivido -denominado supérstite-:

  1. Derecho de uso o habitación sobre el local donde hubiese ejercido su profesión o sobre la vivienda donde tuviese la residencia habitual.
  2. Además del derecho de uso o habitación sobre la vivienda que sea la residencia habitual, también podrá solicitar quedársela en propiedad.

Si el valor de los bienes o el derecho solicitado en relación con los privilegios comentados superara al valor económico que le corresponde en la liquidación del régimen económico, deberá abonar  el exceso en dinero.

Abogado especializado en Derecho laboral y Civil en A Coruña y Madrid

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