twitterfacebookgoogle

Custodia compartida a pesar de la mala relación entre los padres

La custodia compartida

En todos los procedimiento de separación o divorcio en los cuales existan menores de edad fruto del matrimonio, el principio rector en cuanto a la atribución de la guardia y custodia es el interés del menor. El concepto de interés del menor no ha sido definido por el ordenamiento jurídico, ni determinado de manera objetiva por la jurisprudencia, sino que ha de valorarse de forma subjetiva caso por caso, dada la gran variedad de situaciones y circunstancias personales en los procesos familiares, para establecer el régimen de custodia, y en su caso, el de visitas.

Postura del Tribunal Constitucional

Sobre el sistema de custodia compartida, el Tribunal Supremo ha indicado que debe estar fundada en el interés de los menores que van a quedar afectados por la medida que se deba tomar, y ésta sera acordada cuando concurran criterios tales como la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales; los deseos manifestados por los menores competentes; el número de hijos; el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales; el resultado de los informes exigidos legalmente, y, en definitiva, cualquier otro que permita a los menores una vida adecuada.

El objetivo de la custodia compartida es aproximar este régimen al modelo de convivencia existente antes de la ruptura matrimonial y garantizar al tiempo a sus padres la posibilidad de seguir ejerciendo los derechos y obligaciones inherentes a la potestad o responsabilidad parental y de participar en igualdad de condiciones en el desarrollo y crecimiento de sus hijos, lo que parece también lo más beneficioso para ellos.

Por lo tanto, para que, en interés del menor, el régimen establecido sea la custodia compartida, el Tribunal Supremo entiende que se requiere un compromiso mayor y una colaboración de sus progenitores tendente a que cualquier tipo de controversias se resuelvan en un marco de normalidad familiar.

A partir de la reforma del año 2005, la custodia compartida no es una medida excepcional, sino que al contrario, habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea. Una de esas excepciones suele ser la mala relación, y más concretamente, la beligerancia entre los progenitores de los menores. Sin embargo el Tribunal Supremo, en la sentencia 615/2015, de 16 de febrero (descargar sentencia), ha otorgado la custodia compartida de un niño solicitada por el padre al considerar que la existencia de divergencias entre los padres que sean razonables no imposibilitan este régimen.

En la sentencia anteriormente indica, el Tribunal Supremo revoca la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla, que concedió la custodia a la madre al constatar que existia una importante nivel de tensión superior al habitual en casos de crisis matrimoniales motivado en buena medida por varios desencuentros, incluido una condena a la madre por falta de coacciones tras una denuncia de su marido por haber cambiado la cerradura de la vivienda familiar, y discrepancias serias en torno al colegio en el que el menor deba estar escolarizado (por motivos económicos, ya que estudiaba en un centro privado no concertado). En este caso, entiende la Audiencia, que el grado de conflictividad es contrario al clima de diálogo sosegado entre los progenitores, a la comunicación fluida, y al entendimiento entre los mismos, y permite inferir que la custodia compartida no sea la solución sino un semillero de problemas que intensifique la judicialización de la vida de los litigantes e incida negativamente en la estabilidad del menor.

Para la revocación, el Tribunal Supremo ha indicado, con la opinión favorable del Ministerio fiscal, que los hechos probados no constituyen fundamentos suficiente para entender que la relación entre los padres sea de tal enfrentamiento que imposibilite un cauce de diálogo.

Para la adopción del sistema de custodia compartida no se exige un acuerdo sin fisuras, sino una actitud razonable y eficiente en orden al desarrollo del menor, así como unas habilidades para el diálogo que se han de suponer existentes en dos profesionales (profesores universitarios), como los ahora litigantes. Aunque sí que es necesario que entre los progenitories exista una relación de mutuo respeto que permita la adopción actitudes y conductas que beneficien al menor, que no perturben su desarrollo emocional y que pese a la ruptura afectiva de los progenitores se mantenga un marco familiar de referencia que sustente un crecimiento armónico de su personalidad.

Por último, el Tribunal Supremo, recuerda los beneficios del sistema de custodia compartida:

  1. Se fomenta la integración del menor con ambos padres, evitando desequilibrios en los tiempos de presencia.
  2. Se evita el sentimiento de pérdida.
  3. No se cuestiona la idoneidad de los progenitores.
  4. Se estimula la cooperación de los padres, en beneficio del menor, que ya se ha venido desarrollando con eficiencia.

Abogado especializado en Derecho laboral y Civil en A Coruña y Madrid

Valora este artículo.

Leave A Reply